„Outbreak of war chases wheat prices through the roof“ headlines agrarheute on 24.02.2022.
The two-year absolute or de facto border closure between the EU states on the one hand and Morocco / Algeria on the other has destroyed part of the informal sector and thus important sources of income for the poor population.
Grain prices had already risen sharply in the weeks before. The Maghreb and Egypt are largely dependent on imports. In addition, North African agriculture has been suffering from an increasing drought for months.
A social-media wave of protests has begun in Morocco over the increased prices of basic foodstuffs. There were first lootings of food markets. The royal house assures that the subsidies of household gas cylinders and the price of bread would continue.
In Algeria, the government is frantically looking for ways to prevent a wheat shortage. Rising petroleum export revenues could provide a remedy.
The massive increase in grain prices in 2010/2011 is considered a factor that led to the Arab rebellion and the departure of migrants across the Mediterranean to Europe. In Morocco, Algeria and also in Tunisia, state repression has been increasing for months.
Sources:
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„El alza de precios en Marruecos desata una campaña para que dimita el jefe de Gobierno
El malestar genera protestas contra la subida de carburantes y alimentos básicos pese a que el Ejecutivo mantiene subvenciones sobre el pan y la bombona de butano
Protesta por la subida de los precios el pasado domingo frente al Parlamento de Rabat.STR (AFP)
Francisco Peregil
El alza del precio de los carburantes y alimentos básicos como la harina y el aceite está creando gran tensión en las calles de Marruecos. El pasado domingo miles de personas se manifestaron en las principales ciudades del país para conmemorar el aniversario de la primavera árabe en Marruecos, que comenzó el 20 de febrero de 2011. Las concentraciones se convirtieron también en un medio para expresar el rechazo a la subida de los precios y reclamar la dimisión del jefe de Gobierno, el magnate petrolero Aziz Ajanuch, secretario general del partido liberal RNI (Reagrupamiento Nacional de Independientes).
Ese mismo domingo se produjo un saqueo de hortalizas y carnes en el zoco de Alhad, en la región de Kenitra, 50 kilómetros al norte de Rabat. Las escenas de una multitud desvalijando los comercios circulan desde entonces en las redes sociales de un país que no está habituado a este tipo de escenas.
“Hay gente que no puede más después de dos años con las fronteras cerradas, sin turismo, con la sequía…”, denuncia a este diario con la condición de anonimato una activista humanitaria del norte de Marruecos. “Hay mujeres divorciadas y viudas que ganan lo justo para comer. Y a lo mejor trabajan un día y se quedan 10 paradas, porque son trabajos informales. Para mucha gente la vida se está volviendo aún más dura con estas subidas de precios”, añade.
El ministro delegado encargado del presupuesto, Fouzi Lekjaa, explicó el pasado jueves en la conferencia de prensa posterior al Consejo de Ministros que la subida de los precios de algunos productos se debe, entre otros factores, “al continuo aumento de los precios de los cereales y de los productos petrolíferos en el mercado internacional”, según informó la agencia oficial MAP. Y añadió que, para combatir la carestía de los cereales, el Estado ha suspendido los derechos de aduana sobre las importaciones de trigo en dos periodos, desde febrero hasta el 15 de mayo de 2021 y desde noviembre de 2021 hasta el próximo abril.
El Ministerio de Economía emitió este martes un comunicado en el que asegura que la hogaza de pan de harina de trigo blando va a mantener su precio de 1,2 dírhams (0,11 euros) gracias a la subvención del Estado. Y añadió que tanto ese pan como el azúcar y la bombona de butano continuarán siendo subvencionados por el Estado, a pesar del coste que ello implica para las arcas públicas.
A diferencia de ciertos productos básicos subvencionados, el precio de los hidrocarburos solo está sujeto a las reglas del mercado. Y en Marruecos ha alcanzado niveles récords. En un año, el litro de diésel ha pasado de costar 8,7 dírhams (80 céntimos de euro) a superar la barrera de los 10 dírhams en noviembre de 2021 y la de los 10,9 dírhams (un euro) en febrero de 2022. El índice de Precios al Consumo (IPC) ha subido en enero un 3,1% respecto al mismo periodo del año anterior, según el Alto Comisariado del Plan, el instituto estadístico marroquí. […]
Marruecos sufre este año la mayor sequía de las últimas tres décadas. […]
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„eine Eskalation in der Ukraine [würde] an den Esstischen spürbar und könnte den sozialen Frieden bedrohen. Ägypten, Libanon oder der Jemen müssten nicht nur steigende Energiepreise verkraften, sondern auch steigende Brotpreise, denn sie importieren große Mengen ukrainischen Weizens. Im Libanon deckte dieser im Jahr 2020 nach Angaben der Ernährungsorganisation der Vereinten Nationen etwa 40 Prozent des einheimischen Verbrauchs. Seither hat sich die Wirtschaftskrise drastisch verschärft, haben mehr und mehr Libanesen Schwierigkeiten, ausreichend Lebensmittel aufzutreiben. Brot ist der erschwinglichste Sattmacher, Mehl wird aus den bedrohlich schwindenden Reserven der Zentralbank subventioniert. Und die Bevölkerung ist schon jetzt mit den Nerven am Ende.“
